Paula Ruzafa

Portada_Paula– ¿Paula Ruzafa?

La directora del colegio donde la pequeña Paula cursaba sus estudios de secundaria había entrado al aula en la que la niña atendía una de las clases. Desde luego, la expresión de su cara no auguraba buenas noticias. Paula se levantó para que la viera la directora.

– Ven cariño, tenemos que hablar.

Al salir de la clase rodeada de las miradas de sus compañeros, ya notaba que nada bueno podía estar sucediendo. La directora la llevó a su despacho. Le explicó que algo malo había pasado a sus padres. Un fatal accidente de coche. El fin de la inocencia.

 

Tras unos años en los que vivió en la casa de unos tíos por parte de madre, a la joven Paula se le había quedado el pueblo pequeño. Como cualquier chica de su edad tenía sueños. Quería ser presentadora, actriz o cantante. A sus dieciocho primaveras ya era toda una belleza y había aprendido, más por casualidad que por estrategia, a utilizar adecuadamente sus encantos. Tonteando con los chicos del pueblo tomó conciencia de que iba a ser una mujer deseada. Tuvo muchos aspirantes, pero debido a la abundancia de opciones, aprendió cómo escoger al mejor postor en cualquier situación. En realidad los muchachos jóvenes no le llamaban mucho la atención, al contrario que los hombres maduros, más hechos y con más personalidad.

Así que en cuanto pudo se escapó a la capital. Madrid, tan diferente al pueblo, con tanta gente, con esas avenidas y esos rascacielos infinitos. También con tráfico infernal, polución y ruido, como cualquier gran urbe. En los primeros meses estuvo viviendo en casa de un amigo. Más tarde fue engatusada por el creativo de una agencia de publicidad, y quedó impresionada por el mundo sofisticado y mediático en el que éste se movía. Se marchó a vivir con él. Ella tenía veintitrés años. Él, casi quince más. Pero era terriblemente celoso y propenso a los cambios de humor, y no aceptaba que ella saliera por las noches o que intentara conseguir un trabajo. Pasó el tiempo y las ofertas no acababan de llegar. Paula llegó a la certeza de que él estaba limitando a propósito su progreso con el fin de tenerla cerca.

Así que tras casi un año y medio de ostracismo y restricciones por parte de su pareja, ella decidió que estaba tirando su vida a la basura y que quería salir de aquel círculo vicioso. Lo abandonó. En represalia, él movió sus hilos para evitar que alguien del sector en la capital le contratase de nuevo. Dos años después, Paula volvía a empezar en un lugar nuevo, Barcelona.