Habana Réquiem, de Vladimir Hernández

Es una satisfacción personal que el cubano afincado en Barcelona Vladimir Hernández sea el primer escritor que repite en este blog. En julio del 2016 tuve la oportunidad de reseñar Indómito, novela por la cual había sido premiado con el L’Hospitalet Confidencial de aquel año. En esta ocasión opinaré sobre su siguiente trabajo, Habana Réquiem, publicada en 2017 por Harper Collins Ibérica. Debo advertir que, a pesar de que ambas historias estén ambientadas en la Cuba contemporánea y de que el estilo del autor se mantenga inconfundible y destacado respecto a otras voces de la literatura negra actual en castellano, sus planteamientos formales son radicalmente diferentes: Indómito es una novela con un protagonista principal en busca de venganza, mientras que Habana Réquiem es un thriller policíaco de trama coral en la que (casi) nadie es absolutamente bueno o malo según los cánones, sino que se sitúa en algún punto intermedio de la gama de grises, cada cual con sus propias miserias y pequeños triunfos a la espalda. Empecemos.

Vladimir Hernández

Vladimir Hernández nació en La Habana en 1966 y cursó estudios de Ingeniería y física en su país. Allí publicó su primer libro, Nova de Cuarzo, en 1999. Se trasladó a Barcelona en el año 2000 tras quedar finalista del premio UPC con la novela Signos de Guerra. Con posterioridad a Indómito y Habana Réquiem ha publicado la continuación de esta última, Habana Skyline. Aparte del LH Confidencial, ha recibido premios de relato y novela corta como el Manuel de Pedrolo o el Alberto Magno.

Tal y como su título sugiere, Habana Réquiem es un paseo crepuscular por las calles de la Habana Vieja, el distrito histórico de la ciudad. En la Mazmorra, la unidad de policía de la zona, los oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria, la PNR, intentan enfrentarse al naufragio social provocado por el cambio de modelo promovido por el Estado, el falso aperturismo económico. Pero ellos también se han visto afectados por todos esos cambios y tratan de sobrevivir como mejor pueden, algunos en la frontera que separa lo legal de lo ilegal, lo moral de lo amoral.

El veterano teniente Puyol, el impulsivo agente Eddy y la ambiciosa primer teniente Ana Rosa son los tres policías principales de la trama, jalonados por un buen número de secundarios con personalidad propia y actitudes bien distintas sobre lo que significa ser un agente de la ley en la Cuba del siglo XXI. Respectivamente serán asignados a las investigaciones de un posible suicidio con demasiadas incógnitas, de un caso de violador en serie que solo ataca a mujeres desvalidas o con problemas físicos, y del asesinato de un joven negro relacionado con tribus urbanas y el tráfico de drogas de diseño.

Así, en capítulos cortos, dinámicos y potentes el lector irá descubriendo los progresos y los problemas a los cuales se enfrentan los investigadores, cada uno de ellos lidiando con sus propios métodos de trabajo. Entre otros aspectos, el autor describe con maestría la idiosincrasia del pueblo cubano, su particular forma de expresarse, y las difíciles relaciones entre razas.

Aprenderemos cómo funcionan los mecanismos de la vida y la muerte en la cara oculta de la Habana, ya sucedan de día o de noche. Nadie está totalmente limpio -ni siquiera aquellos que deberían procurar por la seguridad y el bienestar del resto-, y seremos testigos del funcionamiento de diversos negocios ilegales, como el tráfico de drogas, de influencias o la prostitución, que se van entremezclando hábilmente entre las tramas de cada una de las investigaciones. Mención personal para la sección que muestra las diferentes tribus urbanas que pululan por la capital cubana, una parte que me sorprendió y me divirtió a partes iguales.

Anestesiados por la prosa de Hernández y por el cálido ambiente de la isla, casi sin darnos cuenta llegaremos al final de los casos, normalmente agridulces cuando no directamente fatales. Pero así funcionan las cosas en La Habana Vieja.

En definitiva, un libro apetitoso, de personajes complejos y de múltiples aristas, de ambientes y lugares bien descritos, que se lee de un tirón, y que decididamente planta las semillas para su continuación, la ya comentada Habana Skyline.

Veredicto: Totalmente recomendable.

Saludos.

Pedro D. Verdugo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.