Una historia de perdedores: Ful, de Rafa Melero.

Aceptémoslo: siempre nos han atraído los perdedores. No me refiero a esos personajes tóxicos con los que por desgracia todos nos topamos de vez en cuando en la vida real, sino a esos entrañables perdedores de ficción con un halo de abandono, nostalgia y misterio que podemos encontrar en la literatura, en el cine o en las series de televisión. Esos desgraciados solían ser el contrapunto, en ocasiones mucho más real y genuino, a los héroes perfectos e inmaculados que en sus viajes iniciáticos se mostraban poco empáticos y distantes con la gente normal como nosotros. Pero de un tiempo a esta parte, los perdedores han decidido rebelarse.

Como primer ejemplo que se me viene a la cabeza tenemos a uno de los últimos antihéroes de la televisión mundial: Walter White, protagonista de la galardonada serie Breaking Bad. El pobre de Walter es tonto de buena persona que es, pero en un momento dado decidirá rebelarse contra los elementos, aun a sabiendas de que sus cartas están marcadas y que su final no puede ser otro que el de perder la partida. El resto, mejor verlo en la pantalla con una cerveza (o algo más fuerte) entre las manos.

Específicamente desde el punto de vista de la literatura occidental, no creo descubrir nada nuevo cuando afirmo que desde las primeras novelas modernas, la figura del perdedor ha sido uno de los arquetipos más socorridos. Porque, ¿qué es sino un perdedor el propio Alonso Quijano, más conocido como Don Quijote de la Mancha? ¿O Ignatius J. Reilly, alter ego de John Kennedy Toole, el desafortunado creador de La Conjura de los Necios, novela de culto, cumbre, referencia y modelo del fracasado perfecto según mandan los cánones?

En fin, estoy convencido de que todos debéis tener vuestros propios perdedores favoritos de ficción, por lo que evitaré seguir dándoos la tobarra con mi lista particular de world top losers. Pero sin dejar de hablar de perdedores, hoy me gustaría detenerme en aquellos que retrata Ful (Ed. Alrevés), la (pen)última novela del escritor y mosso d’esquadra Rafa Melero.

La trama se sitúa en un barrio humilde de la ciudad de Lleida, en la época actual. Fulgencio (Ful para los colegas) es un buscavidas de poca monta que lleva media vida deambulando por las calles de su ciudad, dedicado al trapicheo y a los pequeños delitos. Sigue viviendo con su padre, un hombre extraño y distante con el que nunca se ha entendido. Como cualquier pequeña rata de cloaca, la existencia de Ful se mantiene unida a la realidad con la misma precariedad que la de un edificio con los cimientos afectados por la aluminosis.

Ful está a la espera de ese último golpe que le permita escapar de su mediocridad. Entonces conoce a James, un misterioso personaje que le encomendará una misión casi suicida a la que nuestro protagonista se va a aferrar con todas sus fuerzas, con la ayuda de sus compañeros de fechorías: Jose, Arturo, el Pelota y Jessica, princesa de extrarradio, todos ellos con un buen montón de malas decisiones en su equipaje, todos acuciados por diferentes necesidades vitales no satisfechas.

Por supuesto, nada saldrá como lo habían planeado, por lo que Ful y sus colegas deberán poner en marcha una serie de planes B para intentar contrarrestar los efectos de su grave error inicial, mientras son perseguidos por Pepe, un mosso d’esquadra que intenta seguir siendo amigo de Ful a la vez de resolver el caso, además de otros elementos un tanto más peligrosos.

Para saber el resto… os tocará leer la novela, por supuesto.

Cabe destacar que Ful es la tercera novela de Rafa Melero. Antes había publicado La ira del Fénix y La Penitencia del álfil, ambas con Alrevés. La novela que nos ocupa hoy es de capítulos cortos, prosa directa y sintética y ritmo endiablado. Los personajes son introducidos sin miramientos, y se desarrollan de una manera similar a través de toda la trama. Una trama intensa y entretenida que se lee muy fácil (deseo destacar que esta es una característica totalmente positiva), y que deja al lector con un gran sabor de boca, en parte gracias a un sorprendente -aunque arriesgado desde mi punto de vista- giro final.

En fin, tan interesante es Ful que ha sido galardonada este año con el premio de novela Cartagena Negra, imponiéndose a competidores tan cualificados como los tándems Rosa Ribas/Sabine Hoffman y Vicente Garrido/Nieves Abarca, Aro Sáinz de la Maza y Santiago Álvarez. Poco más hay que añadir, sólo mi recomendación para que forme parte de vuestras próximas lecturas.

¡Ah! Antes de concluir con esta reseña, debo confesar que casi me pilla el toro, puesto que Melero acaba de publicar ya su siguiente novela, El secreto está en Sasha. ¡Yo de vosotr@s tampoco me la perdería!

Pedro.

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