¡Reseña DOBLE! “El bosque de los inocentes” + “La mort dels Boscos”

Hace unas semanas tuve la feliz oportunidad de hacerme -por medios totalmente diferentes- con dos novelas de diferentes autoras y nacionalidades, publicadas con varios años de diferencia, pero con algo en común ya desde sus títulos y portadas, como podéis ver aquí.

Doble portada

La primera en orden cronológico de lectura (que no de publicación) es “El bosque de los inocentes“, de la escritora y jueza barcelonesa Graziella Moreno, editada por Grijalbo a principios de 2016.

La segunda, “La mort dels Boscos” (La muerte de los bosques), es de la francesa Brigitte Aubert, que recibió por esta novela editada por Muddy Mots bajo su colección black el Gran Premio de novela negra en Francia en 1997, un año después de que fuera publicada.

Obviamente, y dada la temática de este blog, las dos son novelas de género negro. Cuando leí la primera tuve la tentación de lanzar una reseña de inmediato, pero al pensarlo bien me di cuenta de que al tener en apariencia una temática y un género tan similares, cabía la posibilidad de una reseña conjunta más rica e interesante. Y así de paso me ahorraba un par de ratos delante del ordenador, algo que dado mi trabajo siempre va bien para descansar las retinas. Por tanto, hoy ofrecemos…

¡DOS RESEÑAS POR EL PRECIO DE UNA! ¿Quién da más?

Ahora que he leído las dos, me doy cuenta de mi pequeño error de apreciación: Teniendo evidentes coincidencias, son novelas tan diferentes que vale bien la pena leer ambas con interés, sumergiéndose con cuidado pero sin miedo en las historias. El orden es lo de menos, porque el entretenimiento está asegurado en los dos casos.

Empecemos por enumerar las coincidencias más visibles:

  • El nombre: Ambas obras dan importancia capital en su título a los bosques. Pero… ¿Será de verdad el bosque uno de los protagonistas?
  • La portada: Mediante el uso de imágenes otoñales de la naturaleza, estas dos buenas portadas intentan provocar en el comprador/lector una sensación desasosegante, melancólica, fría, gris. Está claro que no se trata en ningún caso de compilaciones de chistes del Club de la Comedia.
  • ¿Debería ser importante o relevante que las dos novelas estén firmadas por escritoras? Una pregunta de cierta actualidad debido a la reciente polémica de la Semana Negra de Gijón. Pero la respuesta es “No, para nada, obviamente”. Buenos escritores=Buenas novelas y Buenas escritoras=Buenas novelas (en los dos casos, casi siempre es cierto)

Sigamos con otros factores en común, ya menos evidentes:

  • Como decía, las dos novelas están escritas por mujeres. Y también están protagonizadas por mujeres. En ese sentido, ahí se acaban las coincidencias porque, como veremos más adelante, las protagonistas son antagónicas en circunstancias, intereses y motivaciones. Aunque tienen en común que ninguna de las dos está pasando por un buen momento.
  • A pesar de que las protagonistas omnipresentes son mujeres (Iris i Élise), en ambos casos les rodean un grupo de secundarios importantes, un tanto irregulares en su dibujo pero que contribuyen con eficiencia al progreso de las tramas.
  • No hago spoilers ya que es algo que se desvela en las primeras páginas, pero en las dos novelas las víctimas son niños varones de entre 8 y 12 años. La temática de abuso de menores y pederastia es más evidente en una novela que en la otra, pero en cualquier caso es un tema especialmente duro de leer y de intentar racionalizar sin sufrir demasiado.
  • Gilles de Rais. Para los que no conozcáis su historia, Gilles de Rais fue un noble francés del siglo XV, héroe de la Guerra de los Cien años junto a Juana de Arco, y uno de los asesinos más despiadados y crueles de la historia. Las dos novelas de este análisis encumbran al angelito como el modelo que fascina a los culpables, más de 500 años después. No es la primera vez que el personaje aparece en una obra literaria, ya que su figura ya inspiró a Charles Perrault a la hora de explicar la historia de Barba Azul.250px-Gillesderais1835

          El Charles Manson del siglo XV.

  • Los en apariencia idílicos y pacíficos entornos (pero tan sólo en apariencia) en los que se mueven las protagonistas (lo de moverse, una más que otra). En el caso de la novela de Graziella Moreno, la trama se centra en un pueblecito ficticio localizado en las estribaciones del Montseny, de nombre Rocablanca, rodeado de bosques y de naturaleza agreste e irregular. Un lugar envuelto en leyendas de brujas al que la protagonista vuelve para escapar de unos extraños sueños que no la dejan descansar. En el caso de “La mort dels Boscos”, el escenario de los hechos es una tranquila urbanización a las afueras de París repleta de casas unifamiliares, donde vive gente acomodada pero no tanto como para disfrutar de una vivienda en condiciones en pleno centro de la urbe. Un lugar reposado donde todo el mundo se conoce y los vecinos juegan a pádel mientras sus esposas salen de compras, van a buscar a sus hijos al colegio en coches familiares y luego se disponen a preparar la cena para todos.

Y completemos la reseña con las diferencias y lo que hace interesantes cada una de las novelas.

  • Las protagonistas. En “El bosque de los inocentes“, Iris es una abogada treinteañera en proceso de divorcio, barcelonesa, a la que al parecer le cuesta llegar a final de mes porque muchos de sus clientes no le pagan a tiempo. Es una mujer seria y práctica aunque suele caer en fatales errores de apreciación, lo cual le cuesta más de un disgusto. De un tiempo a una parte, han vuelto los sueños premonitorios que tenía en la infancia, y esas nuevas pesadillas son mucho más terroríficas e inexplicables que las anteriores. Tras ponerse en manos de una psicóloga, Iris decide irse a pasar unos días de descanso al pueblo donde pasó su infancia y donde aún vive su tía. Allí se topa con la desaparición de uno de los niños del lugar y tiene un pequeño incidente de tráfico con un hombre que acaba de restaurar la masía mas lujosa de la zona y que es acusado por sus convecinos de organizar fiestas y bacanales hasta altas horas de la madrugada. Iris es valiente, descarada y curiosa, lo cual le pone en el punto de mira de más de un habitante de Rocablanca. Por el contrario, la protagonista de “La muerte de los Bosques” es Élise, una mujer también en la treintena, que goza de una posición acomodada y de una bonita casa. Pero que también es tetrapléjica, muda y ciega desde hace un año como consecuencia de un ataque terrorista durante un viaje de placer con su pareja a Irlanda. Mientras espera que los médicos se pongan de acuerdo sobre su evolución y su futuro más allá del estado vegetativo, es cuidada por Yvette, una viuda amiga de la familia. Un día, mientras espera en su silla a que su dama de compañía haga unas compras en el supermercado, se le acerca una niña de siete años que le da informaciones inquietantes sobre una serie de asesinatos de niños en la urbanización, incluyendo a su hermano. Pero Élise tan sólo se puede comunicar con el mundo levantando el dedo índice, lo que dificultará un poquito la resolución del caso. Porque los asesinatos van a continuar, pero el responsable no cuenta con la astucia y la imaginación de Élise…
  • Los diferentes momentos en los que se desarrolla cada una de las historias (aunque al final puede parecer que no tengan gran influencia en el argumento). Iris es una mujer del siglo XXI, independiente y libre tras una separación traumática, pero con algunos fantasmas en el armario, en especial ciertos temas pendientes con su madre. Además en la novela de Graziella Moreno el mal uso de las nuevas tecnologías protege con el ‘casi-total’ anonimato a los responsables de los crímenes. En cambio, la tetrapléjica Élise vive en la primera mitad de los 90. Casi nadie lleva teléfono móvil, no existe Internet, ni facebook ni whatsap, la gente suele hablarse aún cara a cara, y el mundo no ha sido sacudido aún por el 11-S y la subsiguiente amenaza terrorista global. Sólo han pasado una veintena de años hasta hoy, pero en ciertos aspectos aquel nos puede parecer un mundo totalmente obsoleto y caducado. De hecho, uno de los personajes escribe su correspondencia … ¡con una máquina de escribir! ¿Alguien menor de 30 años en la sala que sepa lo que era eso?

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Con algo así hacíamos los trabajos del cole hace 30 años.

  • El ritmo de las novelas. Muy diferente de una a otra. En el caso de ‘..los inocentes‘ los capítulos son casi píldoras: rápidos, intensos, cortitos y al pie. Eso hace de esta una novela fácil de leer ya que casi siempre hay un motivo para asaltar el siguiente capítulo. En ‘La mort…’ en cambio, los capítulos son (o se hacen) un poco más largos, aunque el ritmo no decae demasiado. De todas maneras me fascina el planteamiento de esta segunda novela. Como escritor, ¿sería capaz de hacer interesante que una tetrapléjica impedida fuera la detective principal del caso?
  • Los bosques. En la primera parte me hacía una pregunta retórica que puedo responder ahora: Lo del bosque toma mucha más importancia en una novela -no desvelo en cual- que en la otra, donde el bosque del nombre es una mera excusa y la historia podría suceder en cualquier otro lugar de ese mundo que llamamos civilizado, habitado por una sociedad hedonista y basada en las apariencias.
  • El método de resolución de los crímenes. Aunque los sueños premonitorios de una divorciada neurasténica o las pesquisas de un vegetal humano en silla de ruedas que ni ve, ni habla ni se puede mover no den en principio demasiados motivos para la algarabía, las autoras encuentran las maneras de hacer que sus tramas encajen y que los giros argumentales y de sospechosos sean relativamente plausibles. El enjuiciar la verosimilitud de las soluciones y lo satisfecho que uno se quede con ellas ya va a gusto del consumidor.

En definitiva, dos novelas entretenidas y que se leen muy fácil, altamente recomendables para días de lluvia, manta y sofá del otoño. ¡O qué caray, para cualquier otra estación o momento del año!

¡Hasta la próxima!

Pedro D.

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